Kingdom Faith Ministries International.

Cenando a la mesa del Maestro Aprendiendo a oír la voz del Señor

Paul D. Norcross

Introducción

Mutsuko Yoneda no podía ignorar la voz del Señor por más tiempo. Por tres meses Él la
había estado urgiendo para que dejara la ciudad y se fuera a las colinas. Dentro de su
espíritu, la insistencia del Señor fue tan fuerte que ella sabía que no debía de hacer más
dilación. Mursuko envolvió a sus niños y le explicó a su cuñada, quien también era su
empleada lo que el Señor le había dicho. Esa noche ella se encontró acampando muy
lejos en las montañas. A la mañana siguiente, la ciudad de Hiroshima, Japón ya no
existíai.

Confiando en la voz del Señor

Mutsuko había aprendido a confiar en la voz del Señor. La reconocía porque había aprendido a desarrollar una relación con el Señor y había elegido obedecerle. También había otros cristianos en Hiroshima. El Señor no hace acepción de personas (Romanos 2:11; Efesios 6:9). Ciertamente Él trató de hacerse oír por cada uno de sus hijos. Algunos de ellos no escucharon.

Proverbios 3:5-6
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.

 

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